El cuidado personal ya no es cosa sólo de ellas

El hombre ya se ha dejado embaucar en una industria que estaba principalmente reservada y destinada para ellas. El culto al cuerpo y la imagen personal ya no entiende de sexos ni de edades. El estilo de vida saludable y los hábitos sanos han llegado para instaurarse definitivamente en una sociedad cada vez más materialista. Los bollos repletos de azúcar y las tapas a base de fritos parece que tienen menos cabida en la dieta de aquellos que deciden usar su cuerpo como carta de presentación.

 

El aumento de la práctica deportiva tras las jornadas de trabajo aumenta año tras año. Cada vez somos más los que acudimos al gimnasio o salimos a correr. Los suplementos deportivos, la comida saludable y las cremas corporales están a la orden del día. La avena cobra importancia en nuestros desayunos y ya hemos adoptado como un clásico el usar como topping la crema de cacahuete, un producto importado de nuestro continente vecino y que cada vez es más empleado. Los batidos de proteínas han dejado de ser un tabú y ahora han pasado al otro lado del tablero, siendo consumidos de forma estratégica para mejorar tanto el rendimiento como el aspecto físico.

 

Ahora ya no es sólo la mujer quién se mira tanto qué come y qué no come. Los ungüentos los usan tanto ellos como ellas y la fórmula de la eterna juventud es ofrecida por las empresas independientemente de la edad y condición.

 

El concepto de Fitness ha cambiado el paradigma y cada vez son más grandes nuestros armarios y nuestros neceseres, donde se amontan cremas para el cuidado de la piel, para antes y después del afeitado, para las arrugas…

 

Nuestra mentalidad ha cambiado por completo y la oferta podríamos decir que supera, con creces, a la demanda. Tomar consciencia de unos hábitos de vida saludables ya no es algo reservado para unos pocos. La imagen se ha convertido en poder, en estatus y en reconocimiento social. Nos guste o no, a este movimiento cada vez se incorpora más gente. Hasta dónde llegará la apariencia como factor diferenciador para conseguir nuestros objetivos ya no sólo personales, sino sociales?